La forma estándar de cotizar este servicio es mandar un documento con conceptos y montos. Manejo de redes, tanto. Campañas, tanto. Sitio web, tanto.
Ese documento es imposible de evaluar. No dice nada sobre tu operación, no demuestra que quien lo mandó entendió el problema, y te obliga a comparar proveedores por la única variable visible: el precio.
Si la propuesta no menciona tu problema específico, es una lista de precios con membrete.
Qué hacemos antes de cotizar.
Antes de proponer cualquier cosa, revisamos. Cómo aparece el proyecto en buscadores. Qué información circula y si coincide entre canales. Cómo está armado el sitio y si los formularios efectivamente funcionan. Qué campañas están activas públicamente y hacia dónde mandan. Qué está haciendo la competencia directa en su comunicación.
Todo eso es información pública. No requiere accesos, no requiere permisos, y no requiere que hayas firmado nada.
De ahí sale la propuesta: primero lo que encontramos, después qué lo está causando, después qué se corrige, en qué orden y qué esperar en cada etapa.